martes, 22 de septiembre de 2009

Fuego

Como quería tanto convertirse en fuego y arder del más mínimo combustible inservible. Desprender sus llamas por todo el cielo infinito, y encender la más oscura luz. Embrujando miradas con su llama perpetúa, chamuscando cada rayo de esperanza en sus estúpidos corazones, y así arruinar su motivo de existencia.

Una sonrisa efímera, en sus manos. Sin saber que más ofrecer, pues no podía dar más que calor abrasador. Ni una pizca de frío rodeaba su entidad ardiente. De llamas y chispa estaba echa su complexión. Anaranjadas y rebeldes sus pupilas, e impenetrables por la intención de cualquiera. ¿Quién era?

Ansiedad y silencio, que provocaban guerras inútiles, entre hombres sin intención de luchar. Celos, y caricias sin valor, complementaban al sentimiento más profundo. Sin mal, y sin miedo, confiaba en su mirada provocativa y altanera. La cual hacía estallar a la más dulce miel, y convertirla en pólvora instantánea.

Negaría su voluntad, pero de procedencia infernal su alma prevalecería siempre. Escamas de acero letal camufladas entre pétalos de margarita, estaba la suavidad de su piel. Y sus alas negras convertidas en plumón de ángel, era su sonrisa aparentemente celestial. Sus lágrimas de acero fundido, quebrantaban su piel y la hacían cachitos, hasta convertirse en ceniza. Prefería cerrar los parpados, antes que abrirlos y escuchar los gritos de quien le dio la vida, aquel día. Y protegería su carne, hasta el día de su vuelo final.

Los suspiros de angustia, qué penetraban cada día, hasta el fondo de sus entrañas, y poco a poco hacían mella. Continuaban en cada instante posible; veía la idea de una fuga, una huida a cualquier lugar extraño, a un sitio distinto a lo que era su estancia actual. Quería poder convertirse en lo que realmente era, y lo que había deseado siempre en sus sueños y fantasías. La palabra “escape” siempre le había inspirado libertad, aventura, alegría, y deseo. Tan solo, que la idea rondara por su cabeza, hacía que los poros de su cuerpo desprendieran algún tipo de calor extraño, una sensación abrasadora que parecía que sus neuronas y fibras se chamuscaran rápidamente. Qué su piel se derritiera, y se convirtiera en un ser incorpóreo, y sin dilación alguna vagaba por todo terreno deseado. Sentía que se transformaba en una llama; una llama roja y brillante, que destacaba entre todos los demás elementos. Como hacer arder el agua, y fluir por el aire, o adherirse a la tierra.
Creía poder embrujar a la luna, y hacerla tan ardua como el Sol. Poder eliminar sus más profundos sentimientos dañinos, y quemarlos en cuestión de momentos incontables.

Un sueño chamuscaba siempre su deseo y la convertían casi siempre en lo que esperaba ser, una transformación casi mágica y ficticia, rondaban todos los pardos atardeceres, qué hacía correr el tiempo de su añoranza, ser tan pura, ardiente, brillante y estar tan viva, como lo era el fuego, el fuego que había en su espíritu, y al fin se desató cuando su pequeña llama al fin prendió..Aquello era su fuego interior.

viernes, 28 de agosto de 2009

Tan extraño era antes, pero tan usual es ahora. ¿Por qué no volver? Si pudiese, si se lo permitiese, si se condujese, si se fuese, si volviese. Pero ¡NO! Tampoco quiere.

De una extraña, pero conocida estirpe nació, la dama, fina y burda a la vez, tierna y cruel también. Anidó bien en su cabeza, lo que vivía. Tan plena, y frágil. Pero resistente, al caer. Aparentemente hacia la muchedumbre. Pues ella, no quiere caer..

domingo, 23 de agosto de 2009

¿Sueño?

Tan brillante, y hermoso. Vacío y frío, se pintó este día gris. Triste, añejo.. es.
Recuerda mi memoria, como veía esos ojos incoloros brillar al sol, y mezclarse con el aire. Tardíos, eran al hallarme. Y los mios, se perdían, justo antes de mirarme. Cómo los extrañaba.
El delirante destello, que desprendía a través de mis alucinaciones, eran tan soñadas.. que me retorcía, entre mis sábanas arrugadas.

Cuando sonaba, la leve sintonía en mi cabeza, los parpados, lentamente, caían soñolientos, hasta ellos cerrarse.. Dormidos, viajaban por sitios de ensueños, en los que nadie podía llegar, pues solo yo, veía; Veía esas fantasias, y risas en las que me convertía en brisa, y corría alrededor de ellos, sin que realmente me sintieran, para no molestarlos.. Me atraía su felicidad, la de cada uno de ellos, hasta llegaba a envidiarla, y poco a poco eso se convertiría en obsesión, ambición y pesadilla. De la cual me era realmente difícil despertar, pues no podía. Más me dí cuenta, de que mi sueño, ya no era hermoso, no era fresco, ni si quiera tenía color alguno..Se volvió desesperante y pesado, amargo, agonioso, y negro, por ponerle algún tono.

A la mañana siguiente, pude despertar.. Las sábanas, no eran las mismas, ni si quiera sus arrugas eran la de la noche anterior, y estaban completamente húmedas. Los muelles de la cama chirriaban, con el más mínimo movimiento en mi. Me levanté, y ví mi reflejo desatinado en el espejo churretoso, y pude ver, mis ojos hinchados y rojos, todo el maquillaje corrido sobre mi cara, y una cantidad desmesurada de lágrimas que tapaban mi visión, y mi "sueño" de aquel anochecer..

sábado, 15 de agosto de 2009

Luces

Del llanto necio, brotaron lágrimas injustas.. Y así marchamos hacia la orilla y la arena. Tan simple parecía el plan, que llegué a creer que soso y aburrido, sería.
De nuevo el humo, consiguió llegar a mi cerebro sobrio. Y empaparlo de su nociva esencia. Mientras los juegos en el agua, bajaban el colocón.

Ambos, nos sentimos farolillos, al ver su química perfecta y sus entrañables risas. De allí nos marchamos, y de una amena conversación hicimos el atardecer del día.
La noche caía sobre nosotros, y seguidos de la muchedumbre, nos separamos, y de dos a dos se trató la cosa.
El alboroto, la polución, el alumbrado, el ruido formaban, a veces, un incomodo cosquilleo dentro de mi estómago. Pero su tierna mirada, me podía tranquilizar, aunque indiferente siempre estaba. Me gustaba.

Abrazados, pudimos ver ver los fuegos artificiles que se dibujaban sobre el cielo oscuro, de la noche. Mientras la multitud, los aplaudia como si fuera algo nuevo. Pero era costumbre.. Quise, marchar de allí, de la mano le cogí, y con dificultad nos abrimos paso, hacia el hogar. Que acabó en la autopista, con las ventanillas del coche bajadas, y dejando ese día atrás.

domingo, 2 de agosto de 2009

Aire


El pecho estaba espachurrandose, junto a lágrimas de tinta.. Anduviera, mi mente esparcida por centelleantes fantasías, y de tardías sonrisas se contemplara mi cara.

Posando, mi cuerpo se tambaleó, momentaneamente hacia el abismo. Casi resbalé. Asustada, me percaté de que alguien me sostenía entre sus brazos.. Esta vez, no era la imagen de sus ojos grisáceos, quien lo hacia. Si no varias criaturas aladas, que sonreían tiernamente.
Me acunaban, y me adormecían bajo los recovecos de sus alas de algodón. Su canto, no era de esos agudos y angelicales, aunque envolvían en un aura calida y familiar, de la cual me era difícil salir. Tampoco lo deseaba.

Intenté indagar, haciendo pequeños huequecitos entre el plumón, para mirar lo que había fuera. Mis ojos se llenaron de instantáneas lágrimas, al ver que allí estaban cada uno de los que me negó una mirada, un abrazo, una caricia, un "¡Animate!", un saludo, y una sonrisa. Los que me negaron, sentir.

lunes, 13 de julio de 2009

Violines de humo..




Se cuenta el bochorno, de nuevo..Una voz, esa voz, por fin se ha alzado. Ante mi. Exhausta, pero tenúe y suave. La voz, sin mirada; La voz, sin luz. Y mis ojos perdidos en ella, totalmente a oscuras.

¡¿Dónde estás?! El humo suaviza el ambiente, y los ficticios violines de fondo, acurrucan mis senos, entre su profunda e imaginada melodía. Dejada, del habla, y de los susurros. Imaginaba.Tú compañía, desnuda. Tras los acordes del tambor, y las danzantes notas. Caían mis parpados, y la voz calló. Y los susurros, de nuevo, comenzaron a oirse.

Perdidas, mis manos intentando alcanzar tus labios, tan lejanos, y acotados, a la vez. Embriagados, los surcos, de mi boca. Húmedos, y mustios, de por sí, ellos, ni un murmullo han soltado. Mi silencio callado, que sólo yo entendí. Sin interés, mi ebría memoria, viajó a dónde no debía. Y ella, se perdío. Sola. Con mis recuerdos, tendidos de una mano omisa.

Ahuecados, todos, despitados y soñolientos, trás el colocón. Mi cuerpo no respondía en sí. La fatiga, y el placer unidos, en un aura demasiado veloz. El espeso humo, recorría en boca de todos. Rebosantes, en alcohol y humo, la noche cayó sobre nosotros, la luz se retorció, y mi inspiración nació. Los violines de humo desaparecieron, junto con una pícara mirada...

sábado, 4 de julio de 2009

La canción

Hoy.. hoy volvió tu imagen a mi cabeza, tus ojos grisáceos, y tu habitual desatino callejero.
Me encontré, nuevamente, con los acordes de tu guitarra, y desvelé, con ilusión esa voz. En una interminable búsqueda hacia tus desaparecidos labios. Mientrás él canto voló, hacía dónde no alcanzé a oír. Aunque el vendaval, que era habitual no corría entre mis latidos, cómo solía hacer.
Una extraña sensación de satisfacción, desató un leve recelo, en tu condición. Y te impulsó a posarte en mi silueta, inquieto e indeciso, a la hora de obrar..

Cómo me absorto, viendo tus esponjosos labios en mis pupilas. Una caricia tuya, clama mi piel. Mientrás escribo una ilegible canción, y ruge en mi cabeza el sonido de tu pasión.
No consigo percibir tu dulce olor, y tampoco sentir el tacto de tus manos. Jamás lo conseguí.

Grave, agudo, agudo.. y grave.. Tu voz, se escucha de nuevo en mi, pero no veo tu imagen. ¿Por qué? Sí añoré, eso de ti.. Te desvaneces, y solo permanece tu voz; la canción, esa canción que me.. enamoró.