viernes, 8 de mayo de 2009

De vuelta al hogar.

Moría lo oscuro y nacía lo claro. Ambos; príncipe y princesa, yacían dormidos en las sábanas del torreón. La noche fue tranquila y acaramelada. Ella se desprendió de su elegante vestido, y descolocó su máscara, después del baile. El príncipe se quitó los elegantes botines y su espada. Acurrucados; cayeron en un sueño dorado.

Los primeros párpados en abrirse fueron los de ella. Nada más despertar, su mano acarició todo el torso de su hombre. El no hacía apego de aquello.
La tierna y delicada mirada de la princesa, guardaba en su interior un ardiente deseo. No lo podía liberar, la oscuridad de las sombras albergaban a su acecho.

Cada mañana era un nueva historia para los dos; Pero la preocupación del hombre iba en aumento.. Los pretendientes de su princesa colisionaban las puertas de palacio. El solo era un poeta sin nombre, solo podía ofrecer versos y amor.

La heredera del reino, atendía despitada a los demas hombres, no prestaba interés alguno. Mientrás su príncipe a la espera, recostado en algodón.
El paso de los días no tenían magia, no había mas poemas. Los ruiseñores no cantaban, ni los sapos croaban.

En el sótano del palacio, bajando unas interminables escaleras, tras los viejos muros fantasmagóricos. Una habitación especial, que guardaba el mayor secreto de la princesa. Sus alas. Su corazón.
El hombre, nada más entrar en la susodicha, vió que ese tesoro estaba impregnado de un extraño aroma, y enredado por cadenas muy gruesas. La escena le conmovió tanto, que intentó romper las cadenas; Insistía, pero sus manos y brazos eran demasiado débiles. Desesperado se retiró y se sentó frente aquello durante horas.
En su rostro había dibujadas unas marcadas ojeras, y el sudor se empezaba a notar en sus ropas. Vanos esfuerzos daban como resultado a dolorosos fracasos.
La princesa se percató y le dijo.

-Perdonadme mis alas estan dolidas y malheridas. Vuestro corazón es noble, y vuestros versos insustituibles. Pero mi amor no os pertenece.
Ya no habrán más bailes de invierno en noches cálidas, tampoco carcias por el día.

-Acepto. -Dijo vagamente.